Todos los trabajadores tienen derecho a la información y formación en materia de Prevención de Riesgos Laborales, ya que supone la mejora de las condiciones de salubridad en su puesto de trabajo, minimizando los riesgos relativos a su actividad laboral. La responsabilidad de que los empleados tengan acceso a este derecho recae sobre la empresa que los contrata. En este sentido, la formación en prevención de riesgos laborales supone la capacitación de los empleados para desarrollar su trabajo sin riesgos, cuando sea posible, o con riesgos asumibles controlados.

En el ámbito formativo, los trabajadores no sólo deben saber qué riesgos entraña su trabajo, qué deben hacer para evitarlos y por qué, sino que es fundamental hacer hincapié en la parte práctica. Es decir, la teoría si no se aplica en el puesto de trabajo no sirve de nada. Sin duda, la mejor forma de aprender a hacer algo siempre es ponerlo en práctica. La formación preventiva en el ámbito laboral debe atender a tres pilares fundamentales:

  • Formación preventiva general. Acercarse a la prevención de riesgos laborales de forma genérica, conocer su importancia, el marco legal en que se mueve, la política de prevención de la empresa para la que trabaja, etc.
  • Formación preventiva en el puesto de trabajo. Evidentemente, es fundamental que el empleado conozca los riegos laborales a los que deberá enfrentarse cada día en su puesto de trabajo, para que pueda evitarlos siguiendo los protocolos marcados en función de los riesgos.
  • Entrenamiento. El trabajador deberá realizar las prácticas recomendadas, para minimizar los riesgos relacionados con su trabajo, poniéndolos en valor e incorporando su utilización a su rutina diaria en el trabajo.

La normativa española en cuanto a la formación en Prevención de Riesgos Laborales establece que los docentes de estas enseñanzas deberán, al menos, ser especialistas de nivel intermedio. Desde Prevención Siglo 21 queremos destacar la importancia que tiene la prevención de riesgos en el puesto de trabajo, al minimizar la siniestralidad laboral en la búsqueda del objetivo final: alcanzar una siniestralidad laboral cero. Se trata de mejorar las condiciones de seguridad y salubridad de los empleados para evitar los accidentes e incidencias negativas relacionadas con el desarrollo de su actividad laboral.