Está comprobado que una excesiva carga de trabajo puede repercutir en el descanso nocturno. Existe una relación directa entre el estrés laboral y lo que se conoce como insomnio por trabajo. Las preocupaciones por cuestiones laborales o una elevada carga de trabajo afectan a la calidad del sueño de las personas, porque las mantienen mentalmente activas en las horas previas al horario habitual de sueño. Otros factores que  implican un descenso de la calidad del sueño son: el consumo de algunas sustancias o medicamentos, enfermedades respiratorias y trastornos por ansiedad o depresión. Las enfermedades laborales, sean físicas o emocionales, que se producen como consecuencia de un riesgo inherente del trabajo dentro del desarrollo de la actividad laboral deben tenerse en cuenta desde el departamento de Prevención para minimizarse en la medida de lo posible. El insomnio es un problema de salud que puede tener otras consecuencias más negativas, por ello el Plan de Prevención de Riesgos Laborales debe estipular un procedimiento de actuación en estos casos.

El insomnio por trabajo se traduce en problemas para conciliar el sueño, despertarse reiteradamente o no descansar de forma adecuada. Los síntomas más comunes de esta patología son cansancio durante el día o dificultades de concentración. Indudablemente, estos factores influyen en la productividad del trabajador que se ve mermada. Las personas que padecen insomnio deben acudir al médico, para establecer cuál es la causa de sus dificultades para dormir.

Estos problemas deben tratarse con medicamentos que inducen al sueño, pero además, podrán recomendarse otras alternativas para descansar mejor. En este sentido, es conveniente hacer deporte por la mañana, reducir o eliminar el consumo de cafeína o respetar un horario de sueño previamente establecido.

En cierta medida reducir el estrés laboral puede no ser una tarea fácil, el mejor modo para conseguirlo es respetar los horarios de trabajo y no llevarse ninguna tarea a casa. Desde Prevención Siglo 21 queremos enfatizar sobre el hecho de que tanto los empleados como los empresarios deben entender que existe un momento para todo. Para trabajar, para divertirse y, ineludiblemente, para descansar. Las facilidades para conciliar la vida social y familiar con la laboral permiten a los empleados ganar en calidad de vida. En cualquier caso, esos trabajadores trasladarán dicha mejora a su trabajo: creando mejor ambiente, adquiriendo más compromiso con la empresa y, en definitiva, mejorando la productividad.