El sector de Prevención de Riesgos Laborales se actualiza de forma constante, con el objetivo de hacer una prevención de calidad que se traduzca en unas mejores condiciones de seguridad para los trabajadores. Contribuyendo, además, a que las empresas que ponen en marcha sus políticas consigan obtener mejores resultados en esta materia. En cualquier caso, los profesionales del sector trabajan para mejorar la competitividad de las empresas.

No cabe duda de que la apuesta decidida de una empresa por acciones en materia de prevención, pone de manifiesto su preocupación por el bienestar de sus empleados. A todas luces la prevención es positiva para una entidad, en cualquier caso, para alcanzar el objetivo de poner en marcha una estrategia preventiva competitiva es necesario tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Responsabilidad. La despreocupación en materia de riesgos laborales es como tentar a la tragedia. Si se trabaja, ya sea consciente o inconscientemente, en situaciones de riesgo lo más probable es que, tarde o temprano, se produzca un accidente. La responsabilidad de preocuparse por cuestiones relacionadas con la prevención recaerá sobre todas las partes implicadas en el proceso: organización, trabajadores o empresarios.
  • Implicación. Que una empresa se preocupe por sus trabajadores siempre supone una mejora en cuanto a la imagen de la misma. Además, dicha preocupación siempre se traduce en mejores resultados, los empleados que detectan la implicación de la empresa en cuanto a su seguridad se involucrarán más en su trabajo, ya que resulta un factor motivador, incrementando así su productividad.
  • Medición. Resulta casi imposible evaluar cada una de las acciones por separado para ver cuáles suponen un incremento de la productividad, esto es así ya que la Prevención de Riesgos Laborales es una política integradora. En cualquier caso, todas las acciones que se llevan a cabo son imprescindibles cuando se trata de minimizar riesgos. Desde Prevención Siglo 21 queremos poner de manifiesto que estas acciones en materia de prevención, presentan cada vez un porcentaje mayor en cuanto a factores que suponen una ventaja competitivo de las empresas.

La línea de trabajo debe ir en la dirección del objetivo: siniestralidad cero. Continuando con la implementación de estrategias para conseguir añadir la salud y la seguridad en los ámbitos laborales. La mejor manera de entender todo esto es establecer que la competitividad de las empresas se consigue mediante trabajadores motivados, formados y que desarrollen su actividad laboral en un entorno con unas condiciones de salubridad adecuadas.