Aunque en los últimos años ha tenido lugar una gran concienciación social sobre la prevención de riesgos laborales, en numerosas ocasiones se desconoce el trabajo que realiza cualquier técnico en esta materia. La rutina laboral de estos expertos engloba una amplia lista de actividades, lo que puede generar cierta confusión sobre el trabajo de estos profesionales de la prevención. A grandes rasgos podemos definir su actividad como el asesoramiento, desarrollo de acciones formativas y control de las empresas para que se encuentren dentro del marco legal en cuanto a la prevención de riesgos laborales.

Las empresas recurren a los técnicos en Prevención de Riesgos Laborales para consultarles sobre cualquier asunto que ataña a la seguridad y condiciones de salubridad de sus trabajadores. Por esta razón un técnico en prevención debe ser un “sabio”, conocer ampliamente la legislación vigente, así como la actividad de la empresa que le realiza la consulta: que máquinas emplean, para qué sirven, cómo se utilizan y qué riesgos entraña su uso. La diversidad de empresas que solicitan sus servicios hace necesario una gran labor de documentación por parte del técnico.

De cualquier forma, además de las cuestiones habituales que pueden suponer un riesgo para los trabajadores, el técnico deberá vigilar que no se produzca ninguna anomalía que pueda causar un riesgo adicional. En el caso de que la irregularidad tenga lugar inevitablemente deberá solucionarse del modo más seguro posible, minimizando los riesgos laborales de este proceso. El técnico acudirá a la empresa que solicite sus servicios para realizar un estudio de la situación, informar a la entidad o desarrollar acciones formativas para los empleados. También se encargará del acompañamiento de la organización durante cualquier Inspección de trabajo que pueda surgir.

En Prevención Siglo 21 sabemos, de primera mano, la importancia que el técnico en Prevención de Riesgos Laborales cobra para las empresas que requieren de su asesoramiento. Con el tiempo pasan a formar parte de esas organizaciones, se genera una relación de confianza. Las entidades recurren de forma frecuente a su técnico para que les orienten en cuestiones de suma importancia, respecto a temas laborales o de organización.